viernes, 21 de diciembre de 2018

Más participación = más democracia



Multitud de estudios y trabajos científicos sobre la calidad democrática en los sistemas representativos coinciden en que la participación de la ciudadanía en las principales decisiones de gobierno es el indicador más claro de calidad democrática.

Las consultas ciudadanas y los presupuestos participativos son herramientas que permiten sacar los asuntos de interés público del ámbito de decisión exclusiva del gobierno para devolverlos a la ciudadanía.

En democracias avanzadas como Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Suiza, Islandia o los países nórdicos, se celebran gran cantidad de referendos y consultas populares municipales.

En España, se han realizado 45 consultas populares decisorias sobre diversas cuestiones de interés local, entre otras en Valencia, Oviedo, Santa Cruz de Tenerife o Getafe. También se han realizado cientos de consultas ciudadanas consultivas, en Sevilla, Alcalá de Henares, Castellón, Las Palmas de Gran Canaria, Segovia, y otras, sobre asuntos de gran interés ciudadano.

En Málaga, nuestro grupo ha propuesto la realización de consultas ciudadanas sobre temas de gran importancia para la ciudad, como la construcción o no de un rascacielos en el puerto, o qué destino dar a los terrenos de Repsol: si un gran parque o grandes torres y centro comercial.

Lamentablemente, en Málaga el PP y el alcalde parecen alérgicos a escuchar la voz de la ciudadanía sobre asuntos de su interés y reducen la democracia a un cheque en blanco que el ciudadano extiende cada cuatro años.

Desde Málaga para la Gente queremos devolver a la ciudadanía la capacidad de decidir. Por eso impulsaremos la realización de consultas ciudadanas sobre asuntos de gran trascendencia para la ciudadanía, así como unos presupuestos municipales participativos para 2019, y en adelante, con mecanismos para que la ciudadanía decida, sobre una parte significativa de los presupuestos, qué inversiones considera prioritarias en su entorno.  

(*) Publicado en mi columna "El ala izquierda de la casona"  del diario Viva Málaga, el lunes 17 de diciembre de 2018.



jueves, 13 de diciembre de 2018

Guadalhorce, río de vida



El río Guadalhorce es el principal río de la ciudad y, junto al Guadiaro, el más largo y caudaloso de la provincia. Al final de su recorrido forma, junto al Guadalmedina, la llanura aluvial de la Hoya de Málaga.

Actualmente, la desembocadura del Guadalhorce alberga un humedal que sobrevive como último refugio para aves migratorias y que integra el Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce.

Sin embargo, geógrafos, ingenieros, biólogos, expertos en ciencias ambientales y ecologistas alertan de la gran degradación paisajística del río y la llanura adyacente, y la ausencia de reforestación.

En 1990, hace ya casi 30 años, se aprobó un plan de defensa hidro forestal de la ciudad para crear un cinturón verde y hacer frente a las inundaciones, pero nunca llegó a ejecutarse siquiera parcialmente.

Desde IU-Málaga para la Gente proponemos que las administraciones competentes impulsen un plan de restauración paisajística de las riberas de los ríos Guadalhorce y Campanillas, incluyendo también la zona de Arraijanal, que contemple la limpieza del cauce, la reforestación del bosque de galería con especies autóctonas, la preservación de los acuíferos y la exclusión de urbanización de estas zonas inundables.

En la llanura del Guadalhorce, el plan incluiría, además de la repoblación forestal y restauración paisajística, la conservación e impulso de la agricultura tradicional y proyectos de agricultura biológica y huertos urbanos en las que son las mejores tierras de cultivo de Málaga.

En Campanillas, el plan debe incluir el tratamiento de los arroyos de Maqueda y Santa Rosalía, la repoblación urgente de los montes de la zona, un parque forestal en la sierra de Los Asperones y la reserva de 100 hectáreas en la zona del río Campanillas para parque metropolitano.

Las zonas recuperadas, y excluidas del proceso urbanizador, formarían parte del futuro cinturón verde forestal que Málaga tanto necesita para mejorar la calidad ambiental y prevenir los riesgos de inundaciones.


(*) Publicado en Viva Málaga, en mi columna "El ala izquierda de la casona", el lunes 10 de diciembre de 2018. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

LA MUNDIAL, HISTORIA DE UNA OPERACIÓN ESPECULATIVA

Infografía realizada por el infógrafo pictórico Ortiz Morales, de la serie Málaga Onírica, 
publicada originalmente el 20/07/2011, en el blog "Málaga Duele"


En febrero de 2008, el Ayuntamiento de Málaga y la promotora Braser firmaron un convenio urbanístico cuya finalidad, se decía, era “encontrar una vía de regeneración de la zona” de Hoyo Esparteros, tras veinte años de abandono. Mediante dicho convenio, se posibilitaría la construcción de un edificio de diez plantas donde sólo se permitían cinco. A cambio del aumento de edificabilidad, la promotora debería pagar los aprovechamientos urbanísticos y avalar los costes de urbanización.

Desde el principio, los colectivos defensores del patrimonio e Izquierda Unida nos opusimos a este proyecto, pues suponía la desaparición del palacete de los condes de Benahavis, conocido como “La Mundial”, un edificio decimonónico de gran valor histórico y arquitectónico, proyectado en 1894 por Eduardo Strachan, el autor de la calle Larios, para la familia Loring-Heredia, y que fue sede del Gobierno Civil. También suponía la desaparición de la calle Plaza de Arriola o la singular plaza triangular de Hoyo de Esparteros, construida en 1728.

Inexplicablemente, la Junta de Andalucía desprotegió el edificio y esa parte significativa del trazado del conjunto protegido del centro histórico.

Sin embargo, tras más de diez años desde la firma del convenio de Hoyo Esparteros, la promotora no ha cumplido ni uno solo de los pagos a los que resultó obligada, y tras varios aplazamientos y requerimientos,  su deuda con el Ayuntamiento asciende ya a más de 8 millones de euros con los intereses y recargos. Por no pagar, no paga ni el IBI que le corresponde como propietaria de los inmuebles.

Evidentemente, no se ha cumplido el interés general que supuestamente perseguía el convenio, pues esta zona del centro histórico sigue sumida en el abandono y la degradación urbanística.

Nos encontramos, pues, ante una operación especulativa “de libro”:
1º.- Una promotora compra unos edificios de una zona degradada del centro con el supuesto objetivo de “regenerarla”.
2º.- Con la coartada de la construcción de un hotel diseñado por un arquitecto de renombre, la promotora plantea la construcción de un edificio de diez plantas, logrando del ayuntamiento el aumento de edificabilidad, y de la Junta la desprotección de un edificio monumental y un área del conjunto protegido del centro histórico.
3º.- No paga al banco el crédito que garantiza con sus propiedades en la zona, ni paga al Ayuntamiento las contraprestaciones pactadas en el convenio, y hasta deja de pagar el IBI.
4º.- Y como es incapaz de desarrollar el proyecto, busca un “inversor” a quien venderle sus derechos urbanísticos

Y, para colmo, tras más de diez años de incumplimiento por la promotora de todas sus obligaciones, el alcalde, a pesar de los acuerdos plenarios para que se resolviese el convenio, le rebaja sus obligaciones, le otorga varias prórrogas y aplazamientos y, por último, le otorga la licencia de construcción (y demolición) condicionando su expedición y eficacia al pago de la deuda, a partir de cuyo momento tendrían seis meses para iniciar las obras de construcción y de demolición, sin que existan indicios tampoco esta vez de que vaya a pagar.

La gran apuesta del Alcalde para el desarrollo urbanístico de Hoyo Esparteros ha fracasado estrepitosamente. Y no sólo por la insolvencia del promotor para desarrollar el proyecto al que se comprometió, sino porque era desde el principio una apuesta especulativa, depredadora del patrimonio histórico de la ciudad, y que se ha demostrado incapaz de regenerar la zona.

Aún estamos a tiempo de plantear un proyecto viable, respetuoso con nuestro patrimonio histórico y arquitectónico, que incluya la rehabilitación del edificio de “La Mundial” y la conservación del trazado urbano histórico, y que sea motor de la reactivación social y económica de un área importante de una zona muy degradada de nuestro centro histórico.  

(*) Publicado en la revista El Observador, en mi columna "Contra viento y marea", el 7 de diciembre de 2018.



martes, 27 de noviembre de 2018

En defensa del pequeño comercio



Tradicionalmente, en las ciudades mediterráneas como la nuestra, pequeños comercios de proximidad, distribuidos por toda la trama urbana, han satisfecho las necesidades vitales de la ciudadanía, cumpliendo una función económica, social y urbanística.

Sin embargo, en los últimos años han proliferado las grandes superficies en zonas periféricas, junto a franquicias en el centro, que ha arrasado con el pequeño comercio especializado y el de los barrios, modificando los hábitos sociales y de consumo.

La liberalización de horarios ha perjudicado al pequeño comercio, incapaz de competir con las grandes superficies, que se valen de la precarización de las condiciones laborales y jornadas interminables.

Urge el apoyo de las administraciones al pequeño comercio, en defensa del empleo y de su papel en la configuración de nuestros barrios y hábitos de consumo responsable.

Sin embargo, en los últimos años las políticas municipales del PP no sólo no lo han apoyado, sino que han agravado su situación.

El monocultivo de la hostelería en el centro, y la consiguiente subida del alquiler de los locales, está expulsando al pequeño comercio al igual que a los vecinos y vecinas.

Y la propuesta municipal de extender la Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT), y con ella la libertad de horarios a todo el término municipal y gran parte de año, sólo beneficia a las grandes superficies comerciales, ya que los pequeños comercios ya tienen en la práctica libertad de horarios.

Además, casi todos los convenios y planes urbanísticos pendientes prevén grandes superficies comerciales: en Repsol dos grandes centros comerciales; en el rascacielos del puerto una enorme superficie comercial; en La Térmica y Martiricos, sendos centros comerciales; y zócalos comerciales en la antigua Flex y Málaga Wagen.

Urge un Plan de Choque con medidas de apoyo a los pequeños comercios de la capital, y una moratoria en la implantación de nuevas grandes superficies en Málaga.

(*) Publicado en el diario Viva Málaga, en mi columna "El ala izquierda de la casona", el lunes 26 de noviembre de 2018.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Arraijanal, ¿El Algarrobico malagueño?



El pasado marzo comenzaron las obras de la “Academia” del Málaga en Arraijanal. La constructora, Bilba, taló muchos más árboles de los que le autorizaba la licencia, provocando las protestas de activistas ecologistas y asociaciones vecinales y ciudadanas defensoras del uso público y la regeneración de la última franja libre del litoral malagueño.


La historia de este proyecto es la historia de una promesa incumplida y de una gran mentira.

En 2009, la Junta de Andalucía paralizó el proyecto urbanístico del PP, con cientos de chalets y puerto deportivo, por considerar Arraijanal un lugar único en la aglomeración urbana de Málaga, merced a sus valores ambientales, con comunidades vegetales incluidas en la Directiva Europea de Hábitats, y su función de colchón amortiguador de impactos sobre el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce. Además, el paraje alberga yacimientos arqueológicos púnicos y tardo-romanos.
           
Ese mismo año, el gobierno andaluz anunció un gran parque metropolitano litoral sobre las 54 hectáreas del terreno, y redactó el anteproyecto “Parque del Paisaje Litoral, Jardín de las Plantas y Baños de Arraijanal”.

Pero en 2010 llegó el jeque Al Thani al Málaga C.F. y, con la coartada de una “Academia” para los equipos de la cantera, obtuvo el apoyo de los gobiernos municipal y autonómico para desarrollar en Arraijanal un lucrativo proyecto marcado desde el principio por el oscurantismo y la ilegalidad.

El Ayuntamiento gastó unos 70 millones de euros en adquirir los terrenos del Arraijanal y modificó la normativa municipal para poder ceder buena parte de los suelos a la recién creada Fundación del Málaga C.F. (cuyos patronos son el jeque Al Thani y sus hijos). También tramitó, en tiempo récord, un nuevo Plan Especial para la zona a medida de las apetencias del jeque.

Por su parte, el gobierno autonómico aprobó el Plan Especial, olvidando su propio proyecto de parque litoral.

Tras la coartada de la “Academia del Málaga” el jeque oculta es un lucrativo negocio basado en alquilar las instalaciones a clubes extranjeros, que buscan en la Costa del Sol buen clima e instalaciones deportivas para sus pretemporadas y parones ligueros invernales. El informe de viabilidad presentado por la Fundación del Málaga prevé alquilar campos de fútbol hasta por más de 500 euros la hora.

Cierto que, teóricamente, una fundación no tiene ánimo de lucro. No puede repartir beneficios, pero sí fijar sueldos millonarios a sus dirigentes, como tienen los hijos del jeque en el Málaga C.F., y cobrar cifras millonarias por  servicios a terceros (como alquilar instalaciones deportivas), o contratar “costosísimos” trabajos o informes a otras empresas, ya sean propiedad o con intereses del propio jeque o su familia.

Actualmente, las obras de la Academia están paralizadas no por las administraciones, sino porque el jeque, fiel a su costumbre, no paga a la constructora, lo que añade aún más incertidumbre a la viabilidad del proyecto.

IU-Málaga para la Gente siempre defendimos que Arraijanal no es la mejor ubicación para la ciudad deportiva del Málaga CF, y apoyamos al conjunto de colectivos ecologistas y vecinales que reclaman que esos terrenos se destinen, íntegramente, a un Parque Marítimo-Terrestre y Arqueológico para uso y disfrute ciudadano. Y trabajamos con todos nuestros medios para evitar que se prive a Málaga de la última franja libre de nuestro litoral.

Por ello, en junio pasado emprendimos las acciones administrativas y judiciales contra el Plan Especial y la licencia de obras de la “Academia” del jeque.

Confiamos en que la Justicia anule el Plan Especial y la licencia por múltiples ilegalidades. Ojalá que, cuando lo haga, la “Academia” no se haya convertido en “El Algarrobico malagueño”.

(*) Publicado en Revista El Observador, en mi columna "Contra viento y marea", el miércoles 21 de noviembre de 2018.



lunes, 19 de noviembre de 2018

Tanto, tanto ruido




Últimamente, la polémica sobre el ruido en nuestra ciudad y la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) está teniendo gran repercusión mediática y social.

En determinados barrios, como el Centro o El Romeral, los vecinos llevan años quejándose del ruido provocado por la enorme concentración de establecimientos hosteleros y el incumplimiento de las ordenanzas.

Por su parte, el lobby hostelero en el centro amenaza con cierres patronales y reclama considerar el centro como zona turística, con unos límites de ruido más laxos.

Pero este asunto no puede abordarse como un conflicto de intereses entre residentes y hosteleros, pues frente al derecho al descanso de vecinos lo que hay es un interés empresarial, legítimo, pero que debe regularse para garantizar ese derecho al descanso.

El derecho al descanso está protegido por nuestro ordenamiento jurídico y, según ha manifestado el Tribunal Supremo reiteradamente, es preferente sobre el interés empresarial. El Tribunal Constitucional también ha señalado que el ruido perturba la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo sobre la efectividad de los derechos fundamentales a la integridad física y moral (15 CE), el derecho a la intimidad personal y familiar (18.1 CE) y a la inviolabilidad del domicilio (18.2 CE).

Pese a ello, el Ayuntamiento no está garantizando el derecho al descanso de los vecinos, pues poco está haciendo más allá de la declaración de algunas calles y plazas como Zonas Acústicamente Saturadas.

Al alcalde se le ha ido de las manos su modelo turístico. Necesitamos trazar estrategias duraderas y parámetros de calidad ambiental que garanticen la calidad de vida ciudadana, mejoren la convivencia y posibiliten una oferta turística de mayor calidad.

A corto plazo, proponemos un plan municipal contra el ruido que dote a la Policía Local de suficientes medios humanos y materiales y un protocolo para atender las denuncias vecinales y hacer cumplir las ordenanzas.

Publicado en mi columna "El ala izquierda de la casona" (diario Viva Málaga) el lunes 19 de noviembre de 2018



jueves, 15 de noviembre de 2018

¿Dimitirá alguien por el caso Urbanismo?



La semana próxima tendrá lugar la última sesión de la Comisión de Investigación de Urbanismo para aprobar sus conclusiones.

En su comparecencia ante la Comisión, la ex jefa de la sección jurídico-administrativa del Departamento de Disciplina urbanística, Esther Sedano Ramos, afirmó que existía voluntad de dejar morir los expedientes relativos a infracciones.

Por su parte, la ex jefa de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Málaga, Teresa Domingo, relató las injerencias en los expedientes de infracciones con el fin de evitar y retrasar multas y derribos forzosos. Así, tenían que avisar por correo electrónico al edil y director/a de las juntas de distrito de los expedientes de infracción que se abrían en su ámbito, correos que en ocasiones no se abrían para dilatar, y otras múltiples trabas con el fin de dilatar el procedimiento y que caducara, o prescribiera la infracción.

A pesar de negarlo los responsables municipales, en la documentación aportada a la comisión consta un correo electrónico, enviado en agosto de 2013 a todos los departamentos de la Gerencia detallando los pasos para que el concejal de Urbanismo firmase una resolución de infracción. Así, se detallaba la obligación de enviar un correo al concejal del distrito, con copia al director, donde se ubicase el inmueble objeto de resolución, y esperar la confirmación de que ambos habían leído el correo y no ponían objeción a la resolución. Todo ello como condición previa para que el concejal de Urbanismo firmase la resolución.

Este documento confirma las declaraciones realizadas por los ex jefes de urbanismo cesados acerca de las injerencias políticas dirigidas a dejar morir los expedientes de infracciones, bien por caducidad del procedimiento, bien por prescripción de la infracción, lo que enormemente grave y exigiría, de por sí, la dimisión del concejal y del director-gerente de urbanismo, así como de la concejala de Cruz de Humilladero.

(*) Publicado en Viva Málaga, el lunes 12 de noviembre de 2018, en mi columna "El ala izquierda de la casona"